Los presidentes en las Hermandades

No es fácil ser presidente o hermano mayor de una Hermandad del Rocío, y mucho menos cuando la Hermandad es tan añeja como en mi caso, la Hermandad de Umbrete.

Bicentenaria Hermandad, donde la mayoría de romeros llevan haciendo el camino casi toda su vida, grandes rocieros con fe y devoción a la Santísima Madre del Rocío, herederos de rocieros de antes, que por bandera llevan sus tradiciones y costumbres y que viven durante todo el año pensando en la próxima romería.

Hoy en día seguimos trabajando en las hermandades para que esas costumbres y tradiciones no se pierdan, dentro de lo posible.

Es difícil de entender a las personas que en las distintas tertulias nos cuentan que el Rocío ya no es lo que era, que el Rocío de antes era mucho mejor, que se están perdiendo las antiguas carretas, las candelas, los tiros de mulos y los cantes en las pará… Criticando las formas o estilo que cada reunión o Hermandad lleve o se esté creando.

Me vais a permitir que ponga en este escrito mi humilde opinión; yo creo que las Hermandades, junto con sus hermanos, nos tenemos que ir adaptando a los nuevos tiempos que van viniendo, a las nuevas leyes que marcan las instituciones y territorios que vamos pisando y como no, al personal del Plan Romero que nos marcan las directrices que todas las hermandades tenemos que llevar, para el buen funcionamiento de la romería. No debemos dejar de recordar que lo más importante en la romería es el encuentro con el Espíritu Santo, la fe y devoción que nos une con nuestra Madre y, por supuesto, el hacer hermandad con todos los hermanos. Nos quitarán las candelas, nos vallarán los caminos y nos delimitarán los espacios, pero nuestra fe es nuestra y nadie nos la quitará.

Por eso os invito a adaptarnos a los tiempos venideros, a que trabajemos todos junto con los miembros de Junta de vuestra Hermandad, para hacer grandes todas las hermandades rocieras, que todas seamos una misma, da igual el tiempo y los caminos que lleven, que ante la Madre seamos todos iguales y que contemos con el hombro del próximo para apoyarnos siempre, que sigamos viviendo entre hermanos con humildad, compresión y Hermandad.